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El haber experimentado el trabajo
con materiales como madera, piedra, metales, me da la posibilidad de encontrar
el elemento más indicado para decir mis ideas y creencias.
A los seis años tuve una muy buena afinidad con la hojalata a pesar
de que comenzó como una obligación porque había que
fabricar torteros, se transformó lentamente en goce. Por qué?
Fue simple: aprendí jugando, un barco de chapa, un camión,
un perrito, el famoso Pato Donald, que se convertirían en la torta
de cumpleaños de algún otro niño. |
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El transformar un plano de chapa
en una fiesta me perdura. Como las tardes con la primera cortaplumas paterna,
en la Plaza Riccieri no había rama que se cayera que no le faltara
una parte, y comenzara a ser otra cosa.
De chiquito nomás, con ganas, con alegría, como ahora: maderas,
piedras y metales, nos hemos convertido en aliados para lograr algunas de
estas cosas que pongo ante sus ojos y sus corazones. |