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Las palabras más austeras
pero llenas de conocimiento que mis maestros han fijado en mí, son
aguafuertes que brotan en cada proyecto que comienza.
Imágenes del fragor intenso de alguna tarde de herramientas (fragua
al rojo, ritmo de maza y yunque y el acero baila para gubia o cincel).
El café recién molido de Michel, el dilema blando del barro
de Juan Córdoba, las noches de Balvanera en lo de Pesce, los enhebrantes
hilos de la viruta de Carlitos Demestre, la hediondez del sulfhidrato de
amonio, luz de gradina en las manos de Don Ramón Castejón,
la "Venus de Chacarita" de Carlo Marchessotti, infinitos colores
que siempre dicen "adelante" de Líbero Badi, reuniones
de sábado por la tarde con Antonio Pujía.
Ellos son quienes han creado un espacio cilíndrico e inmortal para
seguir fluyendo, con sutileza, en mis horas más adversas con la obra. |
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